Nuestro confitado de ralladura de mandarina se elabora con frutas procesadas frescas en nuestra planta de primera transformación en España. El dominio de la transformación junto al lugar de origen de la fruta permite preservar toda la riqueza aromática de los cítricos y la autenticidad de sus sabores. Su textura espesa y generosa, salpicada de ralladura finamente cortada, se dosifica fácilmente con cuchara y aporta una intensa frescura de mandarina. Entre el dulzor y el ligero amargor característico de la ralladura de los cítricos, este confitado realza tanto las creaciones de pastelería como las aplicaciones heladas, de chocolatería y culinarias.
